5 canciones en la vida de…Javi Castro (Eightman)


Un nuevo capítulo en esta sección a cargo de Javi Castro, batería de Eightman. Ya han pasado por aquí dos de sus compañeros (Borja y Ander), y ya os avanzamos que su teclista lo hará próximamente. Las canciones que hoy nos trae Javi son totalmente noventeras, combinando grupos con estilos diversos. El resultado final son este quinteto sonoro que os recomendamos descubrir con atención desde su inicio. Antes de que paséis a hacerlo, os damos un pequeño regalo, una interesante y divertida entrevista a Eightman que hizo recientemente Roberto Moso en Radio Euskadi: descargar entrevista eightman. Nuestro agradecimiento a Javi Castro por tomarse la molestia en esta colaboración.

Las cinco canciones que he escogido son de la década de los 90. Todas forman parte de álbums que para mí son historias completas y reflejan un momento creativo excepcional de cada una de las bandas que las hicieron. Algunas las descubrí al tiempo que fueron lanzadas y otras años después, pero he tenido la suerte de escucharlas todas en vivo (algunas muchas veces). Como todo el que participa en esta sección, le he dado mil vueltas y al final este ha sido un factor importante para proponerlas como “canciones de mi vida”, porque ha sido en los directos donde de verdad me han hecho volar muy alto. Además, tanto los temas como los momentos, personas y decisiones con que los asocio, han influído mucho en que hoy sea como soy.

Pulp.- Common People (Different Class – 1995)

Common People es esa canción que suena casi siempre que me lo estoy pasando bien de verdad. Para mí es la definición de “trallazo” musical. Imposible no bailar como pollo descabezado. Según escuchas las primeras notas (a ser posible a todo volumen) ya empieza la excitación de lo que está por llegar. Miras a tu alrededor y todo el mundo con una sonrisa de oreja a oreja, “if you call your dad he could stop it all”, impagable ver a Jarvis Cocker bailándola a 40º con un jersey de lana puesto. Del mismo álbum, Bar Italia.

En el festival de Glastonbury (1995)

Mogwai.- Mogwai Fear Satan (Young Team – 1997)

Mogwai, como el gremlin bueno. También conocida como “Satan”, a secas. Instrumentación rock básica para armar un tema de más de 16 minutos sobre una idea melódica sencillísima que, a base de insistir e insistir y de aumentar la intensidad, acaba siendo aplastante. La rítmica es también sencilla, tribal y enigmática, como un mantra, pero esconde un par de sorpresas que potencian el efecto hipnótico del tema. En directo, la reentrada de las guitarras tras el interludio es para atarse los pies al suelo.

Directo en el Haldern pop festival (2006)

Yo la tengo.- I Heard You Looking (Painful – 1993)

Instrumental, pero como si no lo fuera, porque la guitarra de Ira Kaplan es guitarra y voz a la vez, se le oye hablar de tragedia, lamentarse, suplicar, enloquecer, revelarse y, por fin, volver al punto de partida. Sea lo que sea que esté pensando, se me olvida cuando escucho esta canción.

En concierto en Santa Monica (1995)

Radiohead.- Let Down (Ok Computer – 1997)

Si ésta fuera una lista de un solo título, posiblemente mi elección sería Let Down. Quizá Paranoid Android exprese mejor el propósito global de Ok Computer, pero es que de esta canción me encanta todo: cómo suena todo de bien (la guitarra, el bajo, los platos, los timbales, la voz), la suavidad de la melodía, las imágenes que hay en la letra (“crushed like a bag in the ground”), los arreglos, las armonías de voz, los mil sonidos escondidos, que es tan bonita que uno es incapaz de fijarse en todo esto mientras suena, que la acabas reservando para según qué momento, que nunca sabes a dónde te va a llevar cuando la escuchas.

Sigur Ros.- Staralfur (Ágætis Byrjun- 1999)

Estaba seguro de incluir a Sigur Ros (Rosa de la Victoria) en esta lista, pero no tanto de qué canción escoger. Me he decido por Staralfur porque creo que es la mejor canción de su mejor disco (Ágætis Byrjun – Un buen comienzo), pero también podría haber sido Hoppipolla, Sigur 3 ó Sæglopur… Islandia es un país extraño y único, y Sigur Ros ha conseguido ponerle música. Staralfur es una joya estética, técnica y emotiva. Parece hecha en otro planeta, andrógina como la voz de cantante Jónsi, apacible, inteligente.