Zarama Contra La Crisis. Crónica Del Concierto En El Kafe Antzokia De Bilbao.


Corren tiempos difíciles. Las malas noticias se suceden día tras día. Las cifras del paro llegan a los 4 millones. Hemos perdido ya la cuenta de cuántos EREs se han ejecutado últimamente. Los encargados de solucionar la situación son parte del problema. Y para rematar la faena la gripe porcina nos amenaza desde México. Dicen que en épocas de crisis aumentan las ventas de libros y la de los pintalabios rojos. Ante la debacle, entretenimiento doméstico y elevar nuestra autoestima. No son momentos para dispendios sino para el recogimiento físico y espiritual. Ante este panorama, en cualquier caso, existen afortunadamente otras alternativas.

Zarama en plena actuación en el Kafe Antzokia de BilbaoPodemos coger 15€ y plantarnos en el concierto de Zarama en el Kafe Antzokia de Bilbao como hicimos nosotros el pasado jueves día 30 de abril. Para los que no tuvimos la oportunidad de verles en su etapa anterior era como poner una especie de exámen al pasado. ¿Aprobaría o pencaría? No sabíamos a ciencia cierta con qué nos ibamos a encontrar. Hay demasiados regresos de viejas glorias que es mejor que no se hubieran producido, así que sólo nos quedaba esperar a que subiera el telón y ver cómo se desarrollaba la función.

Las buenas críticas tras su primer bolo en Bermeo y la expectación por el de Bilbao, agotándose las entradas días antes, nos daban a la vez una sensación de seguridad que se convirtió en certeza nada más arrancar el show con Kostako Bidea. Le siguieron 4 trallazos que dejaron claro que habían salido a por todas. Gaueko Buruko Mina, Zaramaren Erdian, SexkalextrikGasteizko Gaua precedieron al reposo de la coreada Iñaki, Zer Urrun Dagoen Kamerun. Quién se acordaba en ese instante del euribor, la hipoteca y de la madre que la parió? Las emociones que transmitían llevaban a los más veteranos a revivir tiempos de idolatrada juventud, y a los más jóvenes a disfrutar (y quizá añorar) de una época trasladada al presente desde el escenario de la sala bilbaína. Una audiencia variopinta que empezó fría pero que poco a poco se contagió de la gran energía que transmitían los rejuvenecidos Ernesto Alava en la batería, Joseba Lafuente en los teclados, Tontxu Tabares en la guitarra y Javi Alvarez en el bajo, y del buen rollo y de la magnífica voz que mantiene a través de los años su carismático cantante y alma mater del grupo Roberto Moso.

Roberto MosoEl repertorio llegaba a los platos fuertes de la noche anticrisis. En Txatxo, la entrañable versión del grupo asturiano Los Berrones, percibimos que sobrevolaba el recuerdo del joven recientemente fallecido al que Roberto Moso dedicó la actuación y del que llevaba una camiseta suya. Suplantaron a la consejería de turismo con mejores razones con Zoaz Euskal Herrira. Apostaron por la utopía de la espléndida Bostak Bat. Cantamos con rabia el inork ez y el ez dut nahi de Bidea Eratzen. Nahiko evocaba a esos inocentes inicios componiendo sus primeras canciones en el local de ensayo 30 años antes. Con Guda eta Pakea redescubrimos otra de las mejores de su discografía. Nos hizo recordar Roberto a su desaparecido amigo Iosu Expósito, en Dena Ongi Dabil. Y terminamos encendidos con la siempre estimulante Bihotzak Sutan (aunque aquí echamos en falta la segunda guitarra de Txuzos, que al vivir en Sevilla no se ha podido incorporar a esta vuelta). Cuando llegaron los 2 bises que hicieron después, ya nadie pensaba en el IPC ni en las previsiones del FMI. La emotividad y la alegría al ver que a veces excepcionalmente ocurren cosas como que el pasado estaba delante nuestro totalmente vigente y reivindicándose, son razones suficientes para alimentar a cualquiera. Terminaron con 3 de su primer LP Indarrez de 1984: Bildur Naiz, Ezkerralde y Beti Penetan. Zarama aprobaron el exámen con nota, reafirmando más que nunca el dicho del que tuvo retuvo. Y nos hicieron olvidarnos de la crisis, qué coño!