Echo & The Bunnymen y su nuevo disco The Fountain


Ya hemos escuchado The Fountain, el décimoprimer álbum de estudio de los británicos Echo & The Bunnymen que se puso a la venta el pasado 12 de octubre y ya podemos dar una opinión sobre él. Se han hecho de rogar porque lo habían anunciado para el 2008 pero finalmente ha salido este mes. La reciente muerte de su teclista Jake Brockman el 1 de septiembre ha podido trastocar también los planes del grupo.

Han pasado 4 años desde el anterior, el formidable Siberia, que sacó la mejor versión de los de Liverpool en los últimos tiempos (hace tiempo reducido a dúo) aunque pasara desapercibido fuera de las islas como casi toda su obra desde los 90 principalmente. Si bien sus discos han mantenido siempre un nivel de calidad medio-alto, se echaba de menos una colección de canciones como las que incluyeron en el 2005. También es verdad que mi opinión es subjetiva (como todas, vaya) ya que siempre han sido uno de mis grupos favoritos desde que los descubrí en 1987 con canciones como The Game, Lips Like Sugar o Bombers Bay.

De esta nueva entrega lo que llama primero la atención es que el vocalista del grupo Ian McCulloch hace labores también de productor, además junto al reputado guitarrista de jazz John McLaughlin y Simon Perry. A su vez, estos últimos también colaboran en la composición de algunas canciones. Con tanto gallo en el corral, el resultado bien podría haber sido un pastiche de mucho cuidado pero el balance final es equilibrado. Echo & The Bunnymen nunca han dado giros estilísticos bruscos y siempre han mantenido un sonido personal e identificable. En The Fountain ocurre lo mismo. Uno de los responsables de que haya sido así es Will Sergeant (único miembro original junto al cantante), cuyas guitarras aparecen una vez más como catalizadoras de unas melodías que llevan el sello inconfundible del grupo. Así como contiene canciones rápidas, en su mayoría predominan los medios tiempos. Las más aceleradas son el primer single Think I Need It Too, Do You Know Who I Am? (próximo single posiblemente) y Shroud Of Turin (con un punteo impactante) tres ejemplos brillantes de lo que nos podemos encontrar después. Su música tal vez no nos haga saltar pero no por ello desmerece sino todo lo contrario, siempre es agradable su escucha para los oídos. Una colección de 10 canciones que nos han dejado un buen sabor de boca aunque si vamos buscando el recuerdo nostálgico de sus mejores momentos allá por los 80, no lo encontraremos. No porque no tengan nada que ver con ese cuarteto que marcó tendencia en la Inglaterra de aquella época (junto a Les Pattinson y al desaparecido Pete De Freitas) sino porque, como les suele pasar a muchos grupos de esta y otras generaciones, el nivel alcanzado fue tan alto que volver a conseguirlo se antoja muy complicado. En Siberia sí percibí más reminiscencias del pasado que en este disco, pero sin llegar a los momentos tan álgidos que nos dieron su magnífico disco de debut Crocodiles, su segundo Heaven Up Here (que no paré de escuchar en la cinta grabada que me pasó un compañero de clase en BUP) y su obra maestra Ocean Rain.

A mi nunca me defrauda Echo & The Bunnymen, espero que a vosotros tampoco si os decidís a escucharlo. Y creo que no lo hará. Pinchando en la carátula del disco os lo podréis descargar y confirmar (o no) lo que os digo. Os incluyo también 2 actuaciones en televisión en la que tocan el single de presentación y el probable sencillo Do You Know Who I Am?, y cerrando con The Fountain en la que colabora Chris Martin de Coldplay, un admirador confeso del grupo desde siempre, y que en este espacio así lo recordamos con una de las versiones que hizo Coldplay de Lips Like Sugar.

Descarga The Fountain

The Fountain

3 comentarios

  1. siempre geniales, magnificos. acabo de oir sus ultimas canciones y ya voy a todo meter a comprarme el Cd.
    es cierto que no son los mismos pero es que echo and the bunnymen es mucho echo and the bunnymen
    GENIALES. SIN PALABRAS

  2. Lo estoy escuchando. Yo crecí con los Echo and the bunnymen (también tengo cintas de cassete de aquellas que nos pasábamos en clase), viví de primera mano ese aurea romántica e intencionádamente dramática que casi todos los grupos post-punk destilaban, posiblemente distorsionada por mi condición de adolescente, pero no por ello menos necesaria. Me siguen gustando, los ví en Granada el 13 de Septiembre, pero la magia llega sin fórmulas premeditadas, inesperadamente, y aún no se si este disco la lleva. Musicalmente, es todo un acierto. Un saludo

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