Las anécdotas hispanas de Joe Strummer (V)


Esta quinta entrega no tiene desperdicio. Jesús Arias narra con especial emoción uno de los pasajes más curiosos sobre la estancia de Joe Strummer en Granada. Su pasión por Lorca le llevó a protagonizar una escena entre emotiva y surrealista en Víznar, el lugar donde parece que se encuentran los restos del poeta granadino. (Recientemente se publicaba la noticia que anunciaba que la Junta de Andalucía había aprobado la apertura de la tumba de Lorca en octubre de este mismo año).

“Llegamos a Víznar cuando se estaba poniendo el sol. El paisaje, desde allí, es sencillamente esplendoroso. Al entrar en el pueblo, Joe detuvo el coche: “Let’s look for a ferretería” (busquemos una ferretería), me dijo.

-A ferretería? What for? (una ferretería? para qué?)- le dije yo.
-We need shovels (Necesitamos palas)
-Shovels? Are you crazy? What do you mean for shovels? (Palas? estás loco? Qué quieres decir con palas?)
-If Federico García Lorca is buried here, we are going to find his grave and take his body out. (Si F.G.L está enterrado aquí, vamos a encontrar su tumba y sacar su cuerpo)
-Are you crazy, Joe? It’s impossible to find Federico García Lorca’s grave! (Estás loco, Joe? Es imposible encontrar la tumba de F.G.L!)
-If you and me are here, together, Jesús, it means that anything is impossible for us. (Si tú y yo estamos aquí, juntos, significa que nada es imposible para nosotros)

Joe quería buscar la tumba de García Lorca, rastrear todo el lugar, descubrir su cadáver y desenterrarlo. Estaba convencido de que iba a encontrarlo. Traté de explicarle que era absolutamente imposible: que son kilómetros, kilómetros y kilómetros cuadrados de monte, que ya ni siquiera existían montículos que indicaran sobre posibles enterramientos durante la guerra civil, que muchas zonas estaban repobladas de pinos. Joe seguía en las suyas. Finalmente, le dije: “Mira, vamos a hacer una cosa. Visitamos primero el sitio. Te enseño todos los posibles lugares en los que podría estar enterrado y si ves alguno que te despierte una corazonada, volvemos a pueblo, compramos las palas, y vamos allí”.

Se mostró de acuerdo.

Le conduje hasta el paraje en el que se sospecha que Lorca fue fusilado. Hoy hay un parque que lleva el nombre de Lorca, pero entonces todo era un inmenso descampado de terruño y de monte, con sólo algunos olivos. Debajo de alguno de ellos, nunca se sabrá, están Lorca y muchos más. Alrededor, pinares que repueblan otras muchas tumbas anónimas. Entre esos pinares y los olivos, en algún sitio, está Federico García Lorca. Le dije a Joe que parara el coche y me bajé.

-He’s somewhere, around here. (El está en algún sitio, por aquí)

Joe se bajó. Empezó a caminar. Yo lo esperé al lado del coche. Le dejé pasear. Se encendió un cigarrillo y lo ví alejándose poco a poco, ladeando la cuneta, observando la puesta de sol, escuchando el silencio. Cuando estaba como a unos cincuenta metros de mí, se volvió.

-Ven -me dijo.

Conforme iba hacia donde él estaba, soltó de pronto: “I can hear them”. (Puedo oirlos)

Luego lo volvió a susurrar cuando llegué a su lado: “I can hear them”.

“Hear what?”, le pregunté yo. (Oir qué?)
“I can hear the screams of the dead” (“Puedo oír el grito de los muertos”). “Something really tragic, unbelievable, terrific, happened here, something really tragic. I can hear it. I can hear the screams of the dead”. (Algo realmente trágico, increíble, terrorífico, sucedió aquí, algo realmente trágico. Puedo oirlo. Puedo oir el grito de los muertos)

Nos quedamos callados bastante tiempo, mirando la puesta de sol, escuchando el silencio. Luego Joe apagó su cigarrillo, se sacó una china de chocolate y se puso a liar un porro. “Hace muchos, muchísimos años, le prometí a Federico García Lorca que me fumaría un porro delante de su tumba, en su honor”, dijo en inglés. Y luego, en español: “Federico, va por usted, maestro”. Se encendió el porro, cruzó la carretera y se fue hacia unos olivos: “Es aquí ¿verdad?”, me preguntó en español, refiriéndose a los olivos que cita Ian Gibson en sus libros sobre la muerte de Lorca. Le dije que sí. Se sentó, me ofreció el porro -yo no fumé, prefería el tabaco- y me dijo en inglés: “Prométeme que algún día volveremos por aquí. Traeremos guitarras acústicas. Compondremos una canción llamada ‘Lorca’ que hablará de esta tarde, de este silencio, de esta puesta de sol, del grito de los muertos, de este olivo. De ahora mismo. Tú escribe la música y yo escribiré la letra. Pero no quiero que esta tarde se me olvide”.

Luego, al cabo de un rato en silencio, dijo: “Well, it’s time to come back to Madrid and work hard”. (Es momento de volver a Madrid y trabajar duro)

Durante los años siguientes, cuando nos llamábamos, cuando nos veíamos, Joe y yo hablábamos de ‘Lorca’, la canción. Yo, con los años, fui componiendo una canción muy al estilo Clash, para que él la cantara y le pusiera texto. Él siempre me preguntaba que cómo iba nuestra canción. Yo le decía que ya tenía la música, pero que necesitaba que él le pusiera el estribillo. Años después, quisimos hacer dos canciones juntos, ‘Lorca’ y ‘Tranceblues’. Él nunca llegó a enseñarme sus letras o si había escrito algo. Pero siempre me preguntaba por la música que yo había hecho. Le enseñé una idea en 1992, y a él le gustó. Eso ya es otro recuerdo.

No sé si Joe se acordaría muchas veces de aquella visita a Víznar, de las promesas de canciones que hicimos. Pero a mí se me quedó grabada para siempre aquella frase suya: “I can hear the screams of the dead”. “Puedo escuchar el grito de los muertos”.

Inicialmente, el homenaje que Richard Dudanski preparó para Joe tras su muerte en el Sacromonte, en agosto de 2003, debía haber tenido lugar en Víznar, pero, por problemas con la Diputación de Granada, no pudo ser. El segundo sitio de referencia sobre Joe era el Sacromonte.

A mí me queda esa tarde con mi amigo Joe en Víznar, esa puesta de sol, ese silencio, los cigarrillos que nos fumamos juntos, las palas que no nos compramos en la ferretería, el paisaje, la complicidad del colega, la brisa fresca, la poesía de Lorca y el Dodge-Dart plateado con techo negro.”

Termino con la canción en la que Strummer ya plasmaba su afición por Lorca y por lo sucedido en la guerra civil española, Spanish Bombs, con letra mitad en inglés mitad en castellano.

Una respuesta

  1. […] su estadía en España, despertó la ira del por entonces ex cantante —ya que menciono a Arias: la anécdota sobre la intención de Strummer de recuperar los restos de su admirado Lorca y el porrito que fuma […]

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